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Una visión diferente...

 

 

Autor: Carlos Quaglia ( Argentino radicado en Brasil)

 

 


¡Nuevos!LA NATURALEZA

 

Alguna que otra vez puedes apreciar la naturaleza…

Esto es, gozarla:

Un cálido rayo de sol…

Una brisa agradable…

Un visual de verdes y ondulados cerros…

Un árbol frondoso y envolvente…

Un suelo blando y acogedor…

 

Es sólo prestar atención… Respirar…

Y sentir el propio cuerpo con placer.

Gozar sin inhibición cuando la oportunidad se presenta…
De eso se trata.

 

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LA PREGUNTA

 

La pregunta está flotando, con piezas sueltas…
Y nunca termina de armarse.

El tema es uno mismo…
Quien es, de dónde viene, a dónde va.

Los argumentos son muchos…
Desarrollando el mismo tema.

Y hay un tiempo limitado para armar la pregunta sobre el sentido de la vida.

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Algunos anteriores

Supe que mis ojos ya no verían los tuyos...


M A M I...


Hola Mami: hoy estuviste conmigo y estuve con vos, conversando.

Por la primera vez desde hace 20 años, cuando te fuiste de aquí.

Sin verte com mis ojos provisórios, senti tu presencia y creo que sentiste la mia...

Te ayudé a morir, ¿te acordás?..., Como vos me ayudaste a nacer.

Me suenan todavia tus últimas palabras: “Cachi: em la vida no vale la pena hacerse mala sangre”; vos, que tanto te la hiciste por mi...!

Después cerraste los ojos, mientras yo trataba de guiarte por tu camino interno...

Cuando todo terminó, me quede em silencio y no derramé uma lágrima. Por alguna razón, sentí que no eras ese cuerpo.

Algunos días después, cuando fui a recoger el que había
sido tu cuerpo, ya preparado para viajar a Buenos Aires,
donde sería enterrado; al ver ese rostro, lloré...

También tengo un cuerpo y supe que los ojos de él ya
no verían más el tuyo.

Fueron lindos los últimos meses que pasamos juntos y sentí
que pude agradecerte todo lo que siempre me diste y por lo
que nunca te había dicho gracias.

. . .

 

(¿O los últimos serán los primeros?...)

 

Mis padres se continúan en mí…

Y los padres de mis padres…

Y los padres de los padres de mis padres…

Y así podríamos remontarnos hasta los primeros seres humanos.

Adán y Eva, por ejemplo, en el caso de partir de esa historia.


O, partiendo de otra: Aquellos “homínidas”, animales frágiles

y vulnerables, parecidos con los monos, pero no monos ni descendientes

de ellos y sí posiblemente otra rama de un largo e intrincado proceso de

evolución natural.


Pintura con pasteles al óleo de Mirta Beatriz Campos (Mendiolaza, Córdoba, Argentina)

Y ahí estaban ellos, aterrorizados y diezmados por predadores y fuerzas de la naturaleza…, juntándose en comunidades como otros
animales y perdiendo todas las batallas…

Hasta que un día (o “era una vez”), después de una tormenta eléctrica que dejó árboles incendiados, algún o algunos de estos frágiles
seres, no huyeron del fuego como todos los otros, sino que, a riesgo de la integridad de sus vidas, fueron hacia él,
lo recogieron y aprendieron a conservarlo y producirlo.

Dejaron entonces de ser animales, pues fueron más allá de los límites impuestos por el natural instinto de conservación.

¿Por que hicieron eso?... Una verdadera “locura”, podría decirse.

Seguramente porque algo dentro de ellos les permitió antever un futuro, en el cual el fuego los calentaría, mantendría a raya a sus
predadores y les permitiría cocinar sus alimentos; superando así el dolor y el sufrimiento.

Fue entonces el surgimiento de los primeros seres humanos… Dotados de una conciencia intencional apta para diseñar el futuro,
transformando la naturaleza y a sí mismos.

Y así fueron ellos construyendo la historia humana, en la cual, junto a muchos aciertos, sumaron también muchos errores.

Y todos ellos, con sus aciertos y sus errores, se continúan en nosotros, aprendiendo sin límites.


Reservados todos los derechos de autor.

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