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Al regreso de las gaviotas...

 

 

 

Autor: Domingo Hernández (Cuba)

 

 

¡Nuevo! Encuentro

 

Entonces te encuentras
con un rostro desconocido,
pero resulta, (que es lo importante)
que habla tu misma lengua;
entonces cuentas
tu propia historia;
y él te mira
y se asombra
y parece no creerte, 
como si fuera una leyenda,
una mitológica leyenda  griega.
Entonces él te sonríe
para que no te percates;
que no puede creer
tu imaginaria historia:
que en el mundo halla
una isla, un submundo
tan lejano como cincuenta milenios
caminando de revés,
con los ojos dormidos,
con la boca invidente,
y la lluvia sin Dios
que la derrumbe sobre la hierba.

 

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Algunos anteriores

Yo mismo

 

Quién soy, me pregunto, y deshilvano esta urdimbre de ideas que se
obstina en cercarme el entendimiento;
no creo ser algo importante, pero sí hipotéticamente acrobático
para equilibrarme metafísicamente sobre el vuelo de un tren,
que descubre la noche y el silencio con sus vaporeos y silbatos;
y el choque de las olas inmisericordes, que vienen a desgajarse
en la quilla sediciosa de una barca,
y en ese aletear de gaviotas que rompen
y al acorde nos vuelven las melancolías.
Soy un poema sin versos,
pero el árbol prendido a la tierra desde el invierno a la primavera:
así que tengo sombra y padezco del viento y las hojas se marchan
y la nieve me torna de soledades.
Quién soy, una nube acaso, una lluvia que se desprende por la ciudad
y corre a esconderse en las alcantarillas,
y que se contenta con cualquier niño travieso
lanzando sus barcos de papel;
navegantes atrevidos luchando contra la inclemencia.
Soy un deslumbrado que percibe el aroma casi femenino de la noche
o atisba el olor sinestésico de las fábricas al bullir de los pasos en
/ la madrugada.
Me apasionan los aviones desprendiendo el vuelo en los aeropuertos,
como enormes pájaros de colores,
o la magia de una mujer en silencio,
que mira y piensa a un niño que juega con una pelota policromada
/ en la calle.

Al regreso de las Gaviotas

 


He subrayado la palabra nostalgia;
he lanzado muchas piedras al río
y todas no han vuelto; sólo esa manía
de hacer círculos y burbujas
cercando el centro infinito de la partida.

Estoy sobre una almohada de espumas incondescendientes,
que me despierta a cada instante,
y me soslaya barreras nunca traspuestas.

Y no tengo el temor a decirlo,
me he olvidado de los artilugios del sueño,
y naufrago cada noche en un mar sin olas
y entre los peces polícromos de mi conciencia.

El puerto está lejos, pero habita en mis alas,
tiembla como una hoja, suspira bajo el aguacero místico
de colores y sinfonías.
Subrayo la palabra nostalgia,
porque es ella quien me carga entre sus brazos,
sorbe el aliento que desprenden mis heridas...

. . .

 

 


 


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Domingo Hernandez Varona nació en Cuba en el año 1952.
Es Licenciado en Derecho.
Reside en la ciudad de Louisville, KY, U.S.A.
Sus Poemas fueron publicados en Revistas, boletines literarios y antologías en su país; obtuvo premios y menciones en Poesía y Narrativa en Cuba en diversos Concursos Literarios convocados por Organismos culturales y eventos de Arte y Literatura.