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Dilema

Autor: Rafael Paredes Balderrama (México)

 

 

 

"Creemos saber quiénes somos y para qué estamos aquí;
pero no está a nuestro alcance comprender el maravilloso
misterio de la vida..."


 

 

¡Nuevo! SABIDURÍA EN EL TIEMPO

 

 

 

Los humanos generalmente, queremos poseer a otros para obtener de ellos, lo que por esencia somos, "el reino de dios esta en vosotros"...así sentenció una de las más increíbles verdades de la vida conciente del ser humano..., pero por desgracia no lo entendemos y por lo mismo creemos que el amor, la paz, la belleza, la tranquilidad etc. etc., las podemos obtener de fuera y no es así.

 

La intención de escribir estas líneas es simplemente, tomar parte de mi naturaleza y formarla en banco y negro, ya que la vida me ha enseñado algunas cosas acerca de las relaciones humanas; principalmente cuando los sentimientos, las ilusiones y los sueños, parecieren que están fuera de nosotros, a veces los sentimientos y las emociones no las distinguimos y, lo que es algo negativo; pensar que nuestra autorrealización se encuentre fuera de nosotros mismos.

 

En la vida he tenido la oportunidad de salir a caminar por un jardín público, me he topado con una mamá joven o con un matrimonio de jóvenes padres, la carriola va por delante del
padre y la señora va junto platicando, es un paseo lindo,  cuando los veo venir, contemplo a la pequeña o pequeño viajero en la carriola, él me mira con atención y sonríe, por mi
arte lo veo con alegría (emoción) y ternura (sentimiento), le sonrío y hasta le digo, preciosa, o precioso bebé, ¡pero que lindos ojos tienes!, y a los padres asoman una sonrisa plena
de gratificación acompañada de "felicidades, que lindo bebé tienen", y la escena ha pasado, ellos siguen su camino igual que yo.

 

Me pregunto volteando hacia la pareja, (aparece entonces una reflexión muy profunda), ¿Por qué me he fijado en el bebé?, ¿Por qué me agrado tanto contemplarle?
¿Por qué sentí esa emoción qué me llevo a tanta ternura?, si el bebé solamente me miró y me sonrío, eso fue todo.

 

Entonces el pensamiento naturalista surge espontáneamente y de inmediato comparo con lo que me había pasado ayer, era por la mañana, tenía que salir ya y apresurarme,
mi bus pasa a cuatro calles y el reloj marca unos minutos más de los acostumbrados, se me pasará el transportes y no llegaré a tiempo.

 

La realidad es que si llegue a tiempo tome el bus y hasta tuve la suerte de tener un asiento y con vista a la ventana, disfrutaba el amanecer, pero algo sucedió cuando llegue
a mi destino, era necesario tomar un ascensor y fui hasta él, apreté el botón y unos minutos después se abrían las puertas.

 

Al entrar me ve un señor fijamente, sus ojos iluminados en un halo de felicidad o algo por el estilo y se dibuja una exquisita sonrisa en sus labios, cortante dije buenos días,
y me voltee a ver los números del ascensor, mientras en mis diálogos internos me decía, ¿Qué tiene esta persona?, ¿Porqué me miró así?, y esa sonrisa, ¿Será que quiere algo
o será medio afeminado?, ¿Qué pensará o sentirá?, ¿Querrá pedirme algo?,  bueno ¿qué pasa? ha de estar mal de la cabeza.

 

Así estaba, con estos pensamientos, sentado en una banca del jardín, y trate de  abandonarlos , voltee la vista hacia los prados verdes preciosos y contemple en el medio
de una rotonda de orquídeas, una flor preciosa, su colorido, sus pétalos, todo en ella agradaba y me levante, rodee el prado y por un caminito empedrado, llegue hasta la flor,
acaricié sus pétalos, acerque mi rostro a su corola y percibí su lindo aroma, mmmmmmmm, que maravilla, me recree en ella y luego regrese a la banca, la contemplaba y
mi mente inició este pensamiento.

 

Esta flor es igual que el bebé, contienen una serenidad ilimitada, una paz como todos quisiéramos poseer, una felicidad que desborda en su propia presencia, los ojitos ,
las manitas, la sonrisa maravillosa, así lo mismo la flor, sus pétalos, colores, aromas en si misma, en ambos seres estaba la felicidad en su plenitud, el amor , ese verdadero que
nada pide, nada desea, simplemente es y hace que el bebé y la flor sean esencialmente el amor, pensé entonces, el bebé no estaba esperando que yo sonriera, que le dijera
hola bebé lindo, y menos que ante su linda sonrisa, yo sonriera también y además con esa alegría y ternura que me provocó , así mismo, la flor me ha hecho revivir el mismo
sentimiento y emoció. Que complejo es esto pensé y, entonces caí en cuenta y de inmediato me pregunté, ey,ey,ey,ey,ey,ey pero ¿por qué no me produjo lo mismo el
joven que me miró y sonrío en el ascensor?, cerré mis ojos unos momentos y entonces entendí algo.

 

Las mujeres y los hombres, hemos sido bebés en una parte de nuestra existencia y nuestra naturaleza es belleza, amor, paz, armonía, bien pensar, bien estar, bien ser
de manera natural, eso es lo que somos, entonces en nuestros corazón eso es lo que vivimos y debemos solazarnos en nosotros mismos.

 

Amarnos a nosotros mismos es algo natural, pero lo vamos perdiendo por el solo hecho de crecer con el tiempo y el espacio, en un entorno que nos niega seguir siendo,
el hábitat nos da dolor, dependencia, insatisfacciones, deseos de posesión, exigencias, celos, miedos, penas, sufrimientos los cuales no nos pertenecen, nos son realmente ajenos.

 

El amor y amar a una persona, hijas, hijos, esposa, esposo, padres, abuelos, amistades etc., implica libertad, paz, serenidad, gozo, alegría, salud, deseos, sueños y satisfactores
mayores que la posesión de cosas materiales o de personas, cuando sabemos amar, todo es bueno, todo es bello, por eso es tan difícil regresar a nuestro capullo de origen
en la niñez, pero creo que debemos intentarlo, amémonos y seremos amados, como la flor y en bebé.

 

El joven del ascensor es un ser que sabe estas cosas, ha sido mayor su amor que las cosas que le rodea y seguro que muchas personas las gozan, simplemente dejándolas ser y
existir, y por lo mismo, su mirar fue iluminado y su sonrisa esplendida, quisiera emularlo. Si, dejar fluir mi niño, amar y ser feliz.



E- mail: carring49@hotmail.com
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